Viajes y circuitos a India

Descubre los mejores circuitos y viajes a India

Aprovéchate de todas las ventajas y comodidades que te ofrecen estos viajes organizados a la India que hemos pensado para ti. Los circuitos y viajes más completos al país de la reencarnación. Descubre el maravilloso caos de Delhi, sus palacios con leyendas hermosas como el Taj Mahal, sus ciudades llenas de historia como Jaipur y su exquisita gastronomía. Vive una experiencia única en India.

CIRCUITOS
8 circuitos
India: India fascinante

India, 8 días

Visitando: Delhi, Samode, Jaipur, Amber, Fathepur-Sikri y Agra

Siente la magia de India en este circuito de 8 días. Pasea por la Ciudad Rosa en Jaipur, degusta delicias indias en el Palacio de Samode y derrítete con la belleza de Taj Mahal.

India: De Delhi al Ganges

India, 12 días

Visitando: Delhi, Samode, Jaipur, Agra, Orchha, Khajuraho, Allahabad y Varanasi

Disfruta de un viaje sorprendente por India. Siéntete como un príncipe almorzando en el Palacio de Samode, visita el Fuerte Rojo en Delhi, y navega por el río Ganges.

India: Sur de la India

India, 10 días

Visitando: Chennai, Mahabalipuram, Puducherry, Tanjore, Madurai, Kumarakom y Cochin

Sorpréndete con una India diferente en el sur. Impresiónate con el templo Kumbakonam, navega por los backwaters en Alleppey y disfruta de un espectáculo de danzas tradicionales en Cochin.

Completo
India: India Fascinante y Nepal

India, 10 días

Visitando: Delhi, Jaipur, Abhaneri, Agra, Katmandú

Descubre dos países vecinos pero muy diferentes entre sí: India y Nepal. Adéntrate en la 'Ciudad Rosa' de Jaipur, visita el imponente Taj Mahal y conoce un refugio tibetano en Patán.

Completo
India: Rajasthan especial y Nepal

India, 13 días

Visitando: Delhi, Agra, Jaipur, Jodhpur, Udaipur y Katmandú

Adéntrate en dos países con mucho que ofrecer: India y Nepal. Descubre el rezo indio en Templo de los Sikhs en Delhi, enamórate de la majestuosidad del Taj Mahal y cree ser un budista en Katmandú.

Déjate embaucar por los maravillosos contrastes de India

¡Bienvenido a la India! Este país se prepara para recibirte, para abrazarte y para desvelarte todos sus secretos. India, India, India. Repítelo tantas veces como sea necesario hasta que te lo creas: te dispones a viajar a uno de los lugares más exóticos, misteriosos, sensuales y llenos de aventura que existen. El aroma de las especias, el tacto de la piedra de sus templos centenarios, el lujo de sus palacios y el reconfortante latido del corazón de los elefantes asiáticos son solo algunas de las experiencias que vivirás. Desde la grandeza del Taj Mahal hasta los más recónditos lugares del sur, pasando por las bellas y legendarias ciudades de Rajasthan y por las aguas sagradas del río Ganges, conocerás los rincones más mágicos de la India, y te enamorarás de este país hasta el punto de no querer marcharte. ¡Que lo disfrutes!

Nueva Delhi es oficialmente la capital de la India, pero en realidad es solo una parte de la gigantesca urbe de Delhi. Al decir gigantesca, no es una exageración en absoluto. Delhi es una ciudad con más de diez millones de habitantes, que cada día parece hervir con la actividad de las personas que circulan por ella sin descanso. De hecho, lo primero que llama la atención del viajero cuando llega a Delhi es el ruido y el caos que parece dominar la ciudad: vendedores ambulantes, bicicletas por todas partes, conductores frenéticos… La primera toma de contacto asusta un poco, pero en unas pocas horas desaparece esa sensación y todo empieza a cobrar sentido.
La zona nueva de la ciudad es la que alberga los edificios oficiales, como el parlamento, el palacio presidencial o la Puerta de la India, pero aquí también se encuentra el Gurudwara Bangla Sahib, el maravilloso templo de los Sikhs, con su espectacular cúpula dorada. Por su parte, la ciudad vieja es el lugar donde se hallan las construcciones que mandó levantar el sultán Shah Jahan cuando trasladó la capital del imperio mogol de Agra a Delhi en 1638. Seguramente, la más espectacular de todas ellas sea el Fuerte Rojo, un asombroso conjunto arquitectónico amurallado a orillas del río Yamuna. Pero también está la mezquita Jama Masjid, muy cerca del fuerte. Es la más grande de la India, con un patio central en el que caben 25.000 personas. El tercer lugar de obligada visita en esta parte de la ciudad es el monumento en memoria de Mahatma Gandhi, una gran losa negra junto a la que arde una llama eterna.
A unos 250 kilómetros de Nueva Delhi, se encuentra la capital del estado de Rajasthan, que es conocida como la “ciudad rosa” y es, de lejos, uno de los lugares que más visitantes atrae de toda la India. Es parte del denominado Triángulo Dorado, junto con las ciudades de Delhi y Agra. La culpa de esta afluencia masiva de viajeros la tienen varios elementos: el Fuerte Amber, los palacios del centro de la ciudad y el ambiente que se respira en Jaipur. El primero de los tres, el Fuerte Amber, es el que acapara el mayor número de miradas y fotografías. Esta impresionante fortaleza, hecha de arenisca roja y mármol, fue construida en el Siglo XVI sobre una elevación del terreno, y en su interior, además del palacio principal, hay varios edificios monumentales y un templo consagrado a la diosa Kali. El segundo motivo de que Jaipur sea uno de los lugares preferidos por los viajeros que eligen la India como destino son, decíamos, sus palacios. Por un lado, el City Palace, antigua residencia del maharajá de Jaipur, cuyos jardines, residencias y estancias bellamente decoradas parecen sacados de uno de los cuentos de las mil y una noches. Y, por otro, el Hawa Mahal o Palacio de los Vientos, con su bonita fachada rosa y blanca y todos esos balcones con ventanas caladas, que las mujeres de la realeza usaban para observar todo cuanto sucedía en la calle sin que nadie pudiera verlas a ellas. Por último, está el ambiente tan especial de Jaipur, con sus vivos colores, las vestimentas tradicionales hindúes que llevan tanto hombres como mujeres, los fieles entrando y saliendo de los templos…
Pero para patrimonio, Agra es una de las ciudades con más monumentos culturales de la India. Esto es en parte gracias a su pasado glorioso como capital del imperio mogol. Se encuentra enclavada entre el estado de Rajasthan y la gran llanura del Ganges, y forma parte del denominado Triángulo Dorado, junto con Delhi y Jaipur. Agra siempre está llena de turistas y puede presumir del buen ambiente que se respira en sus calles. Pero, sobre todo, Agra es el lugar donde se levanta el monumento más visitado y fotografiado de la India: el Taj Mahal. Lo mandó construir el sultán Shah Jahan en 1632, en honor a su esposa predilecta, Mumtaz Mahal, que había fallecido dando a luz a su decimocuarta hija. Este mausoleo universal fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1983, y actualmente es una de las siete maravillas del mundo moderno, junto con Chichén Itzá, el Coliseo de Roma, el Cristo Redentor de Río de Janeiro, la Gran Muralla China, Petra y Machu Picchu. La mezquita Jama Masjid y el Fuerte Rojo de Agra son los otros dos puntos de mayor interés en la visita a la ciudad. El fuerte también está declarado Patrimonio de la Humanidad, y constituye una obra maestra de la arquitectura moghul. Data del año 1565, es de arenisca roja, y en su interior destaca el palacio del emperador Akbar, el hombre que ordenó su construcción.
Unos 100 kilómetros al este de Jaipur se encuentra la pequeña localidad rajasthaní de Abhaneri. Su población no alcanza los dos millares de habitantes, y lo cierto es que el pueblo en sí mismo carece de interés turístico. Entonces, ¿cuál es el secreto de Abhaneri? Se trata del pozo de Chand Baori, un inmenso depósito de agua que tiene 20 metros de profundidad y está escalonado en 13 niveles a modo de terrazas. Un sistema de escaleras con 3.500 peldaños conecta unos niveles con otros, y es posible acceder al recinto y bajar hasta el fondo del aljibe, el más profundo del país. En la antigüedad, el agua que lo llenaba se empleaba para realizar ofrendas a los dioses en los templos que rodean el pozo, y también para el consumo de los habitantes de la zona. Sobre todo, para los nobles ocupantes de un palacio que se levantaba en el recinto de Chand Baori, y cuyos restos todavía se pueden ver allí. En las proximidades del pozo también quedan vestigios de lo que fue un templo consagrado a la diosa Harshat Mata.
Después de la abarrotada Agra, te espera la “ciudad fantasma”, que es el sobrenombre que recibe Fatehpur-Sikri. Para entender la historia de esta antigua ciudad, es necesario remontarse al siglo XVI, y partir de dos nombres propios: el del emperador Akbar y el de un ermitaño llamado Sheikh Salim Chishti. El primero había fijado la capital del imperio mogol en Agra en el año 1556, pero decidió trasladarla a Fatehpur-Sikri quince años más tarde. El segundo vivía en la colina sobre la que ahora se asienta la “ciudad fantasma”, y había desarrollado cierta fama de hombre sabio y santo entre las gentes del entorno. Por su parte, Akbar vivía obsesionado con la idea de morir sin dejar descendencia, y es aquí donde los caminos de los dos hombres se cruzan. El emperador oyó hablar del ermitaño y de sus vastos conocimientos y dotes adivinatorias. Cuando fue a verle, Sheikh Salim Chishti le dijo que no tenía nada de qué preocuparse, y que tendría tres hijos antes de morir. Al año siguiente, Akbar vio nacer al primero de sus ansiados vástagos y, en un alarde de agradecimiento, hizo construir una ciudad en el lugar donde estaba la choza de Chishti. Y no contento con eso, convirtió Fatehpur-Sikri en la capital del imperio mogol, dejando a Agra en un segundo plano. Se construyeron viviendas, templos y un palacio para el emperador, pero al cabo de solo 14 años, la tragedia se cernió sobre la ciudad. Se había cometido un error fatal en las estimaciones, y resultaba que era imposible abastecer de agua a la población de Fatehpur-Sikri. Así que, en 1585, Akbar y su séquito abandonaron la ciudad, dejándola exactamente como podemos verla hoy en día. Con la salvedad, claro está, de que todos sus tesoros y objetos de valor fueron a parar a manos de los saqueadores. Una ciudad fantasma con un pasado glorioso. Breve, pero glorioso.
Y de Jaipur a Jodhpur. La “ciudad azul” es el bonito sobrenombre que recibe este lugar, y se debe al color del que están pintadas la mayoría de sus casas. Jodhpur es la segunda ciudad más importante del estado de Rajasthan, solo por detrás de Jaipur, y constituye una visita obligada en cualquier circuito por esta región. Debe su nombre a Rao Jodha, el gobernante de la dinastía Rathor que la fundó en 1459. El lugar que atrae casi todas las miradas en Jodhpur es una fortaleza que se levanta sobre una colina a 125 metros de altura a las afueras de la ciudad. Su nombre es Fuerte Mehrangarh, o Fuerte del Sol, y fue construido con fines militares, aunque posteriormente cumplió la función de palacio residencial, como muchos otros fuertes de la India. Lo que diferencia al de Mehrangarh son sus colosales dimensiones y el interesantísimo museo que alberga en su interior. Para que puedas hacerte una idea del tamaño de esta fortaleza, te diremos que el muro que rodea el recinto mide alrededor de 10 kilómetros de largo. Y en lo que se refiere al museo, resulta interesante porque cuenta con una amplísima colección de objetos relacionados con la guerra: armaduras, trajes, mapas bélicos y todo tipo de armas.
En Jodhpur también es visita obligada el Jaswant Thada, un monumento funerario en honor de Jaswant Singh II, seguramente el maharajá que es recordado con más cariño por la gente de la zona. Lo hizo construir su propia viuda, y está hecho de mármol blanco, lo que le confiere un aspecto increíble entre todas las casas azules de la ciudad.
Al sur de Jodhpur se encuentra Udaipur, para muchos, la ciudad más romántica de la India. Y lo cierto es que esa afirmación no es ningún disparate, porque Udaipur es un lugar realmente bello, tanto por sus edificios monumentales como por las tranquilas y bucólicas aguas de su lago, llamado Pichola. Se encuentra al sur del estado de Rajasthan, a unos 300 kilómetros al suroeste de Jaipur, y a los pies de las montañas Aravalli. Esta ciudad combina la belleza natural de su entorno con una arquitectura única, dando como resultado un lugar perfecto para pasear y enamorarse, que le ha conseguido el apodo de “la Venecia de Oriente”.
Lo primero que hay que destacar de Udaipur es su lago, el Pichola. Sus aguas son tranquilas y limpias, y, lo que es más interesante, navegables. Dar un paseo en barco por el lago es una delicia, con las vistas de las montañas por un lado y de la ciudad por otro. Además, en medio de esta masa de agua hay cuatro islas; Jag Niwas, Jag Mandir, Mohan Mandir y Arsi Vilas, siendo las dos primeras las más emblemáticas, ya que sobre ellas se levantan sendos palacios.
Dentro de la ciudad, el enclave más visitado es el City Palace, o palacio de la ciudad, una herencia de los tiempos en que Udaipur era capital del reino rajput de Mewar. Este formidable conjunto arquitectónico comprende varios edificios y jardines de gran belleza, y en el interior del palacio principal brillan con luz propia las puertas de marfil que dan acceso a las estancias, que están repletas de tapices, pinturas, espejos y alfombras. También son lugares interesantes el Templo Jagdish y los jardines Sahelion-Ki-Bari.