Viajes y circuitos a Bélgica

Descubre los mejores circuitos y viajes a Bélgica

Conoce con nuestros viajes y circuitos a Bélgica los lugares más emblemáticos de Bruselas, como el Manneken Pis, la Grand Place o el Atomium, hasta las joyas de la región belga de Flandes, como Brujas, Gante y Amberes, pasando por la deliciosa cerveza artesanal, por los exquisitos chocolates artesanales y por los preciosos paisajes que se pueden contemplar por todo el país. Bélgica es un destino genial para realizar un viaje organizado, cercano y abierto, perfecto para realizar una escapada inolvidable.

CIRCUITOS
15 circuitos
Bélgica: Increíble Flandes

Bélgica, 4 días

Visitando: Bruselas, Brujas, Gante, Amberes y Malinas.

Emprende un viaje lleno de emociones y experiencias al corazón de Europa, y disfruta en Bélgica de todo lo que te puede ofrecer este maravilloso país.

Bélgica: Mercadillos de Navidad en Flandes I

Bélgica, 4 días

Visitando: Bruselas, Brujas, Amberes, Gante

Envuélvete de magia navideña en Flandes con este circuito. Degustarás los mejores gofres con chocolate en Bruselas, pasearás por los mercadillos navideños de Amberes y pasearás por el casco antiguo de Brujas.

Bélgica: Países Bajos

Bélgica, 7 días

Visitando: Ámsterdam, La Haya, Delft, Rotterdam, Bruselas, Brujas, Gante, Amberes y Malinas

Déjate seducir por la belleza de los Países Bajos en un viaje excepcional por lo mejor de su territorio, y disfruta recorriendo sus ciudades, sus espacios naturales y sus encantadores pueblos rodeados de molinos de viento.

Holanda: Frankfurt y Lo Mejor de los Países Bajos

Holanda, 8 días

Visitando: Frankfurt, Burg Eltz, Colonia, Ámsterdam, La Haya, Delft, Rotterdam, Bruselas, Brujas, Gante, Amberes y Malinas

Recorre Alemania, Holanda y Bélgica en este viaje. Visita la Grand Place en Bruselas, navega por los canales de Ámsterdam y admira el castillo de Eltz.

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Donde el arte, la cultura y la diversión se dan la mano

Bélgica en general y Bruselas en particular deberían ser destinos obligatorios para todos los viajeros del mundo o, al menos, para los del Viejo Continente. Y es que no se puede entender la historia, la sociedad y el espíritu de Europa sin recorrer las ciudades, pueblos y espacios naturales de este pequeño gran país.

Bélgica es un país pequeño, pero que cuenta con muchas y variadas sorpresas, desde ciudades medievales con calles de cuentos de hadas, abadías donde los monjes dirigen sus propias fábricas de cerveza, colinas y hermosos bosques, hasta los famosos campos de batalla de la primera y la segunda Guerra Mundial, además de tener más de 200 museos, 300 preciosos edificios de estilo Art Nouveau y un total de 35 lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Viajar a este país, ya sea con la familia, los niños, la pareja o con amigos, no nos dejará indiferentes. Bélgica es un país con un enorme patrimonio cultural gracias a su gran tradición de pintores flamencos, además de contar con una espectacular colección de castillos e imponentes edificios monumentales.
Esta pequeña gran nación es mundialmente conocida por el chocolate, por sus canales, por la cerveza artesanal y por las densas nieblas que cada cierto tiempo invaden sus calles medievales. Calles en las que, dicho sea de paso, hay aparcadas miles de bicicletas, el trasporte por excelencia del país.
En cierto modo, viajar a Bélgica es viajar a dos países en uno. En el norte, en Flandes, encontraremos edificios góticos y barrocos, generalmente bien conservados, canales pintorescos, calles adoquinadas, el mejor chocolate del país y ciudades ricas en cultura. De entre todas ellas, las más populares y visitadas son Amberes, una de las ciudades comerciales más importantes del norte de Europa, famosa por el tallaje y comercio de diamantes; Brujas, una de las ciudades medievales mejor conservadas del mundo, y Gante, que cuenta con una interesante red de canales y un precioso centro urbano medieval. El paisaje de Flandes es llano y esconde una joya secreta: Het Zwin, una reserva natural, en la costa del Mar del Norte, que acoge a miles de aves migratorias y que, en verano, se llena de lavanda del mar.
Por otra parte, en contraste con el llano paisaje de Flandes, está Valonia, la región francófona de Bélgica. Esta zona cuenta con las colinas boscosas del bosque de las Ardenas y el paisaje salvaje de la Haute Fagnes, que es hogar de gran cantidad de animales raros y plantas. La región de Valonia es la más atractiva para los excursionistas, los ciclistas y los piragüistas, así como para los interesados en la Segunda Guerra Mundial.
Bruselas es la capital de Bélgica, pero también la capital europea. Es una ciudad que reúne las características de un gran núcleo urbano junto con el encanto y la tranquilidad de las pequeñas ciudades. Las calles de Bruselas son modernas, pero con un toque clásico, y están cargadas de encanto y de historia. En la capital belga hay una serie de lugares que no nos podemos perder: la Grand Place, considerada por muchos la más bonita del mundo; el Manneken Pis, símbolo de la ciudad; el Atomium; la cervecería Delirium Tremens, considerada la mejor cervecería del mundo; el Palacio Real y los palacios de la bolsa y de justicia; el palacio de Laeken, residencia de los reyes; iglesias como la Catedral de la ciudad, la basílica del Sagrado Corazón, o la iglesia de Santa Catherine. En Bruselas, además, podremos pasear por numerosos y hermosos parques y conocer la zona europea de la capital.
Sin embargo, aunque Bruselas sea la principal ciudad del país, no podemos olvidarnos de Lovaina, una ciudad universitaria que respira, en cada esquina, ese típico y animado ambiente estudiantil, sin olvidar sus alrededores, llenos de atractivos. Y Malinas, que fue capital de los Países Bajos cuando los Duques de Borgoña dominaban estas tierras y que nos hará sentir su historia en cada uno de sus rincones.
Visitar Bélgica es pasar una tarde sencilla observando su arte Flamenco, es descubrir, por ejemplo, la estación de tren de Antwerpen-Centraal, o sus deliciosas aldeas colindantes, y disfrutar de una magnífica cena degustando su cocina, en la que se entremezcla el toque francés con el alemán, sus mejillones con patatas fritas, su cerveza Duvel y, como postre, sus clásicos y deliciosos chocolates.