Viajes y circuitos a Rumanía

Descubre los mejores circuitos y viajes a Rumanía

Ha llegado el momento de aprovechar la oportunidad y poner rumbo a los Cárpatos con nuestros viajes organizados a Rumanía. Disfruta de un circuito inolvidable por lo mejor del país, y descubre sus animadas ciudades, como Bucarest, Brasov o Sighisoara; sus impresionantes espacios naturales, como el Delta del Danubio; los monasterios de Bucovina; las iglesias de madera de Maramures, y el imponente Castillo de Bran, impregnado de la leyenda del Conde Drácula. Los mejores viajes a Rumanía son estos que te ofrecemos. ¡Adelante!

CIRCUITOS
4 circuitos
Rumanía: Rumanía Histórica

Rumanía, 8 días

Visitando: Bucarest, Sibiu, Monasterios y Brasov

Un país desconocido para muchos se presenta ante ti, visita Rumanía en este circuito de 8 días. Adéntrate en los Cárpatos y conoce la rural Sighisoara, visita el castillo de Drácula, Brasov y disfruta de la naturaleza en el lago Rojo.

Rumanía: Rumanía y Bulgaria

Rumanía, 14 días

Visitando: Rumanía, Bulgaria y Mar Negro

Vive un mundo de experiencias en este viaje de 14 días por Rumanía y Bulgaria. Sorpréndete con la modernidad de Bucarest, adéntrate en el Paso del Borgo en Transilvania y para terminar descansa a orillas del Mar Negro en Sozopol.

Completo
Rumanía: Lo mejor de Rumanía (Semana Santa)

Rumanía, 8 días

Visitando: Bucarest, Región Sibiu / Sighisoara, Bistrita, Paso del Borgo, Monasterio de Moldovita, Monasterio de Sulevita, Bucovina, Monasterio de Voronet, Monasterio de Neamt, Cárpatos, Lago Rojo, Brasov, Bran y Sinaia.

Conoce la cara más salvaje del este de Europa en Rumanía. Realiza la mística Ruta del Conde Drácula, atraviesa el desfiladero del río Bicaz y conoce el palacio de Peles en Sinaia.

El país de los Cárpatos y del Conde Drácula

A lo largo de los últimos años, Rumanía ha ido escalando posiciones en los rankings de los destinos más demandados de Europa hasta convertirse en uno de los países de moda, en el lugar al que todos quieren viajar. Sus monasterios, su naturaleza, su animado ambiente, sus apasionantes ciudades y la leyenda del Conde Drácula son, a todas luces, los principales responsables.

Rumanía es sinónimo de naturaleza, pero también de una vasta herencia cultural, ya que el país cuenta con ocho lugares o monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Hablar de Rumanía es hablar de una historia compleja, de mitos como el del Conde Drácula y de acontecimientos mucho más recientes que han agitado la historia europea. En esta singular nación podemos encontrar desde paraísos naturales hasta las ciudades más cosmopolitas, pasando por los encantadores pueblos de la Rumanía más rural. Es un país muy extenso, y dentro de su territorio existen catorce parques nacionales y diecisiete parques naturales. Además, Rumanía cuenta con un surtido conjunto de playas, de balnearios rodeados de un entorno espectacular junto a las costas del Mar Negro, y de impresionantes montañas, como los Cárpatos, que dividen al país en dos.
En Rumanía destaca la arquitectura religiosa, principalmente porque muchas de sus iglesias, templos y monasterios están construidos en madera. Es el caso de los monasterios de la Bucovina y las iglesias de madera de Maramures. Sin duda, también merecen una visita los castillos de Transilvania, las fortalezas dacias y los palacios, así como el célebre Cementerio de Sapanta. Este lugar recibe el sobrenombre de “cementerio alegre”, debido al irónico y negrísimo humor de sus lápidas.
Por citar solo algunos de los lugares que no nos debemos perder en Rumanía, hablaremos de sitios como la increíble Transfagarasan, el Castillo de Bran y el Delta del Danubio. La primera es una de las carreteras más espectaculares del mundo, ya que discurre entre montañas y valles de enorme belleza paisajística a lo largo de un tramo de aproximadamente cien kilómetros. Es posible que si lo llamamos por su nombre real, pocas personas hayan oído hablar del Castillo de Bran, pero si nos referimos a él como el Castillo del Conde Drácula, la cosa cambia, ¿verdad? Fue construido por los sajones en 1382, y empezó a conocerse como el castillo del popular vampiro porque, según la leyenda, en él se refugió Vlad Tepes, el príncipe rumano que sirvió de inspiración para el escritor Bram Stoker. Por último, el Delta del Danubio es todo un regalo de la naturaleza: las aguas de este legendario río transcurren por tranquilos canales y lagos llenos de cañaverales hasta desembocar en el Mar Negro.
Bucarest, la capital de Rumanía, es una ciudad con un casco histórico lleno de callejuelas peatonales, de majestuosos edificios, de hermosos templos ortodoxos y de rincones dignos de las mejores fotos. Pero, sobre todo, Bucarest destaca por su animadísimo ambiente y vida social. Da igual la hora del día que sea, el centro de la capital siempre está lleno de gente dispuesta a llenar terrazas, bares, restaurantes y comercios. Una auténtica gozada. Fuera del centro, hay muchísimos lugares de visita imprescindible: el gigantesco edificio del Palacio del Parlamento, el Ateneo rumano, los parques de Cismigiu y de Herastrau, el Arco del Triunfo, o la Catedral Ortodoxa, entre otros. En lo que respecta a los museos de la ciudad, cabe destacar el Satului, un museo etnográfico al aire libre que ayuda a conocer la historia de Rumanía; el Museo Nacional de Arte, con obras de arte rumano, europeo y oriental; y los de Strada Smardan y Strada Covac, en la que conoceremos el día a día de los habitantes de Bucarest.
El resto de las ciudades rumanas son, en general, animadas poblaciones de gente amable. Por ejemplo, Brasov tiene un casco medieval cuajado de casitas de colores. Sibiu, Cluj, o Sighisoara son ciudades medievales con una arquitectura mucho mejor conservada que la de la capital. También es interesante Sinaia, ya que es donde se encuentra el castillo romántico y elegante de Peles, de interiores recargados y que era residencia de verano de la corte.
Los amantes del buen comer encontrarán en la cocina rumana especialidades que no les defraudarán. Es una gastronomía con unas características muy particulares, debido a la influencia de las cocinas rusa y turca, y en menor medida de la húngara y la francesa, además de la gran variedad de productos frescos del país. Las verduras de temporada, por ejemplo, son ingredientes básicos en casi todas las comidas. Los platos de carne son más normales que los de pescado, excepto en la zona del delta del Danubio. La bebida típica de Rumanía es un aguardiente de ciruela que se bebe sobre todo como aperitivo y se llama Tuica. A los rumanos les gusta beber cerveza, pero de lo que están verdaderamente orgullosos es de la cantidad y la calidad de sus vinos.