Viajes y circuitos a Armenia

Descubre los mejores circuitos y viajes a Armenia

Adéntrate en un país desconocido en la región Euroasiática, un estado que ha permanecido oculto durante muchos años, pero que hoy resurge con fuerza y da la bienvenida con ganas a quien lo elija como destino. Atrévete a explorar Armenia con estos viajes y circuitos que a continuación te mostraremos. Viajes organizados para descubrir Armenia, de la manera más cómoda y sin preocupaciones.

CIRCUITOS
2 circuitos
Armenia: Armenia y Georgia

Armenia, 10 días

Visitando: Ereván, Echmiadzín, Garní, Tbilisi, Gori, Uplistsikhe, Mtskheta, Velistsike.

Conoce en este circuito dos países en el Cáucaso: Armenia y Georgia. Disfruta de la naturaleza en el Lago Seván, siente la espiritualidad en el monasterio de Khor Virap y prueba el mejor vino en Georgia.

Siente la emoción de lo desconocido en Armenia

Con su timidez que le confiere, Armenia casi nunca ha sido portada ni noticia por sus grandes virtudes, que las tiene, y a montones. Pero, poco a poco, este maravilloso país se lo está ganando a pulso. A pesar de haber vivido un pasado ajetreado, el país euroasiático tiene unas tremendas ganas de darse a conocer al viajero que le apetezca vivir una aventura a lo desconocido, que quiera disfrutar de una naturaleza abrupta y se disponga a dejarse llevar por la especial hospitalidad de sus habitantes. Desde la pacífica ‘Revolución de Terciopelo’ sucedida en 2018 y liderada por el periodista Nikol Pashinyán, actualmente primer ministro de Armenia, para derrocar al antiguo y corrupto Partido Republicano, el pueblo armenio se ha puesto las pilas para hacer de su país un destino de moda en Europa, y virtudes no le faltan. Parques naturales, el monte Ararat, una capital moderna y llena de vida, el Cáucaso, las iglesias más antiguas del mundo, lagos por doquier,... una lista infinita de lugares que visitar son los que Armenia ofrece. Desde su enorme afición por el ajedrez, deporte nacional en el país, mucho más importante que el fútbol, hasta su producción de calidad de grandes vinos pasando por la del brandy, hacen que Armenia sea un país llamativo y despierte la curiosidad del viajero intrépido. Geográficamente, el país es pequeño, apenas llega a los 30.000 km2 y su población no es muy densa, 3 millones en total, dos elementos que hacen que el viaje a este país sea cómodo y tranquilo, sin grandes aglomeraciones y sin apenas haberse explotado. Y es que cualquier país del mundo, tiene sus entresijos, secretos y sucesos históricos que uno no conoce hasta que se sumerge en él. Y sin lugar a duda Armenia, es un de estos destino que casi ya no quedan en el mundo.

El viaje a la pequeña Armenia, casi siempre empieza por su capital, Ereván. Esta ciudad merece unos días para conocerla y vivirla al cien por cien. Erevan se sitúa al oeste del país, cerca de la frontera con Turquía y lo primero que llama la atención es la imponente arquitectura soviética. Muchos de los países centro asiáticos fueron ocupados por el Gobierno Soviético, quien quiso imponer su ideología y cultura en ellos. Armenia no fue menos y aún se pueden ver algunas esculturas y edificios con este estilo. Pero dejando a un lado los momentos grises, hoy en Ereván se puede notar que se avecinan nuevos tiempo. Desde que el país ha comenzado a abrirse al turismo, en la ciudad se puede sentir aire de pequeños cambios. Además, la ciudad es punto de salida de muchos viajeros para conocer el resto de las bellezas armenias, por lo que la urbe está viviendo un resurgir, donde los restaurantes, hoteles y bares aparecen por doquier por el centro de la urbe. Alguna de las atracciones más interesantes que ofrece la ciudad es la Plaza de la República, construcción soviética, donde hasta 1990 hubo una estatua de Lenin. En esta plaza se encuentran algunos de los museos más destacados de la ciudad, la Galería Nacional Armenia y Museo de Historia de Armenia. A pocos metros de la plaza, se sitúa el Mercado de Ereván, donde lo que principalmente se expone son obras de artista armenios. Es muy interesante pasear por los puestecillos e ir observando los diferentes artículos artesanos. Otra de las instituciones que merece una visita es Matenadaran, que en armenio significa, biblioteca. El edificio fue construido durante el mandato soviético pero lo que hay en su interior es de un valor incalculable. Más de 17.000 manuscritos y alrededor de 300.000 documentos de archivo que materializan y hacen posible la transmisión de la memoria nacional en Armenia.
Lo bueno solo acaba de empezar. Más allá de la capital, Armenia tiene mucho que ofrecer. Muy cerca de Ereván, y conectados con unas pasables infraestructuras terrestres, se encuentra el enorme lago Sevan. Hay que comentar que el 16% de la superficie de Armenia se encuentra constituida por lagos y éste es el más grande del país. Al mirar el lago la vista no llega a ver el otro lado de la orilla. Muy cerca esta masa de agua se encuentra Dilijan, una aldea de apenas 13.000 habitantes, famosa por ser un pueblo-balneario, ya que dicen que las aguas que emanan de sus tierras son medicinales. A pocos kilómetros del balneario se halla el Monasterio Haghartsin, perdido en medio de un bosque frondoso. Este monasterio está considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Fue una importante institución religiosa y de aprendizaje en la Edad Media.
Y para finalizar con el mejor sabor de boca, Echmiadzín será la última parada, la capital espiritual de Armenia. En esta pequeña ciudad de más de 4.000 habitantes, la visita turística por excelencia es la catedral de Echmiadzín, y no es para menos ya que ésta es la más antigua del mundo. Fue construida en el siglo VII y restaurada en el siglo XVII. Una reliquia que ha llegado a nuestros tiempos y que Armenia nos invita a visitarlo.