Viajes y circuitos a Malta

Descubre los mejores circuitos y viajes a Malta

Disfruta con esta selección de circuitos y viajes a Malta, un conjunto de tres pequeñas islas en el centro del Mediterráneo, al sur de la isla italiana de Sicilia y al norte de las costas de Libia. Descubre con estos viajes organizados a Malta su capital, La Valeta, que cuenta con numerosos atractivos de carácter histórico y cultural, y las playas de este destino se encuentran entre las mejores de todo el Mediterráneo.

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Crisol de culturas y playas de impresión

Pocos destinos del Mediterráneo han visto crecer su popularidad y su afluencia de público tanto como Malta en las últimas décadas. ¿Por qué? Por sus espectaculares playas, por su siempre animado ambiente, por su patrimonio histórico y, por supuesto, por ese maravilloso sol que ilumina cada uno de sus rincones.

Malta, por su clima cálido y sus monumentos históricos, es un popular destino turístico que cuenta, actualmente, con tres sitios declarados Patrimonio Mundial de la UNESCO: el Hipogeo de Hal Saflieni, La Valeta, y un conjunto de siete templos megalíticos. Malta es un pequeño país insular, miembro de la Unión Europea, y se encuentra situado en el centro del Mediterráneo. Aunque existe una isla llamada Malta, no es la única que forma parte del país: también son territorio maltés las islas de Gozo y de Comino.
El clima de Malta es fantástico, lo que contribuye a hacer de este país un destino turístico extraordinario. El sol brilla casi todo el año y sus temperaturas son cálidas. Malta es el mar, los acantilados, las playas bañadas por aguas azul turquesa, las bahías, las ciudadelas amuralladas medievales y sus espléndidas iglesias barrocas. Malta es su gente encantadora, su fascinante historia, su gastronomía deliciosa y sus tradiciones y fiestas singulares.
Los primeros pobladores de Malta llegaron al archipiélago en el año 5200 a. C. Después, la isla ha sido ocupada por todas las potencias que han ejercido algún tipo de hegemonía en el Mediterráneo: fenicios, griegos, cartagineses, romanos, bizantinos, árabes y normandos. Todos ellos han dejado en la isla vestigios culturales y arquitectónicos. También han pasado por aquí los almogávares, el ejército de Napoleón y la flota del Almirante Nelson.
Malta es un destino realmente paradisiaco, en el que se puede disfrutar del mar y del sol, de los deportes acuáticos y de los restos históricos y arqueológicos. En Malta se pueden descubrir ciudades históricas y pueblecitos mediterráneos. Esta herencia se ve reflejada en las ruinas, las iglesias, las fortalezas, los palacios y los templos megalíticos.
La capital del país es La Valeta, una hermosa ciudad barroca fortificada con gigantescas murallas de piedra, que recibe su nombre del Gran Maestre de la Orden Hospitalaria Jean Parisot de La Valette. Este hombre, mitad monje y mitad soldado, pasó a la historia por la fiera defensa de Malta que encabezó en el siglo XVI contra los turcos. En las calles de La Valeta se puede encontrar gran cantidad y variedad de obras de arte: desde iglesias y palacios hasta bellas estatuas y fuentes, pasando por una serie de históricos escudos de armas. La Valeta es una ciudad llena de gente, con muchos cafés y mucho ambiente en sus plazas, patios y jardines.
Aparte de La Valeta, otro de los núcleos urbanos más importantes de Malta es Mdina, una antigua ciudad medieval desde cuyas murallas se observan maravillosas vistas. Esta ciudad es una importante localización de exteriores de la serie Juego de Tronos. También merece la pena visitar Rabat, una ciudad próxima a Mdina en la que se pueden visitar las catacumbas de St. Paul o St. Agatha, y Marsaxlokk, un puerto pesquero y un buen lugar donde degustar la gastronomía maltesa.
La cocina de Malta refleja el crisol de culturas que ha pasado por la isla a lo largo de los siglos: en los platos de su recetario tradicional destacan las influencias de la gastronomía italiana, de la árabe y de la anglosajona. Algunas de las elaboraciones más típicas y populares de la cocina maltesa son el Stuffa Tal Fenek, un guiso de carne de conejo; la Timpana, un plato de macarrones rellenos con carne picada y huevo duro, cubiertos con una capa de hojaldre y horneados; el Lampuki, similar al Stuffa Tal Fenek pero elaborado con pescado; la “Sopa de las Viudas” o Soppa Tal-Armla, hecha con vegetales y acompañada habitualmente de los típicos quesos malteses, y los Bragioli, que son unos filetes de ternera muy finos enrollados alrededor de una mezcla de pan rallado, hierbas aromáticas y huevo duro picado. Capítulo aparte merecen los postres malteses, en los que se percibe claramente la influencia árabe. Algunos de los más destacados son el Imqaret, el Helwa Tat-Tork y el Kannoli, cuyos principales ingredientes son la masa de harina, la miel, los dátiles, la melaza, el queso y los frutos secos triturados.