Viajes y circuitos a Bulgaria

Descubre los mejores circuitos y viajes a Bulgaria

Descubre con nuestros circuitos a Bulgaria todas las maravillas que atesora estye país en un viaje sin igual, que te llevará por las calles de Sofía, su capital, una ciudad llena de vida y de edificios monumentales de distintas épocas. También tendrás la oportunidad de conocer gracias a estos viajes organizados los espacios naturales búlgaros, las bonitas playas del Mar Negro, diferentes ciudades y pueblos llenos de encanto y lugares tan impresionantes como el Monasterio de Rila.

CIRCUITOS
2 circuitos
Bulgaria: Rumanía y Bulgaria

Bulgaria, 14 días

Visitando: Rumanía, Bulgaria y Mar Negro

Vive un mundo de experiencias en este viaje de 14 días por Rumanía y Bulgaria. Sorpréndete con la modernidad de Bucarest, adéntrate en el Paso del Borgo en Transilvania y para terminar descansa a orillas del Mar Negro en Sozopol.

Una gran sorpresa en el corazón de los Balcanes

Bulgaria, en la península de los Balcanes, es un pequeño país bastante desconocido todavía para el gran público, pero que cuenta con suficientes atractivos para ser un destino de lo más apetecible: buen ambiente urbano, naturaleza, patrimonio histórico, gastronomía…

En Bulgaria encontraremos historia, patrimonio protegido por la UNESCO, estaciones de esquí, playas maravillosas, las mejores montañas de Europa del Este, buena gastronomía, aguas termales con propiedades curativas, ciudades medievales, monasterios, cuevas espectaculares y bosques impresionantes.
Es un país que nos obligará a meter en la maleta un poco de todo: por un lado, zapatillas de trekking para recorrer sus muchos parques naturales, plagados de lagos y de montañas, en las que hay antiguos monasterios que invitan al silencio. Y, por otro, un colorido bañador y un buen par de chanclas, para gozar de las magníficas playas del Mar Negro. También, si lo deseamos, podremos incluir en el equipaje un conjunto elegante, de cara a disfrutar de la gran vida nocturna de las ciudades búlgaras.
Aparte de la capital, Sofia, hay muchos otros lugares que ver en este hermoso país. Por ejemplo, los lagos glaciares y el Monasterio de Rila, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983. Desde el exterior de este monasterio, la sensación es la de estar ante una fortaleza más que ante un lugar de culto debido a su imponente presencia. Lo que más llama la atención a primera vista son sus arcos rayados en negro, blanco y rojo, así como sus cúpulas de color amarillo brillante, aunque lo más interesante en realidad son sus coloridos frescos. También merece la pena pasear por Plovdiv, que guarda ciertas similitudes con la antigua Roma, y que tiene el honor de ser la ciudad europea más antigua que ha estado continuamente habitada.
La cordillera Stara Planina, donde se encuentra el Parque Nacional de los Balcanes Centrales, es un lugar ideal para practicar el senderismo, mientras que la Fortaleza de Tsaverets, que llegó a ser capital del Imperio búlgaro, alberga más de 400 casas, 18 iglesias, el palacio real y la roca de las ejecuciones. Tampoco debemos olvidar el Museo Etnográfico al Aire Libre de Etâr o la tumba tracia de Sveshtari, entre otros maravillosos enclaves búlgaros.
La capital de Bulgaria, Sofía, es una de las ciudades más antiguas de Europa. En sus calles, por las que resulta muy cómodo pasear, se mezclan la cultura, la historia y el arte. Perderse por sus barrios es una experiencia sumamente agradable. Para disfrutar de Sofía al aire libre, el mejor lugar es el parque Borisova Gradina, con una preciosa arboleda que nos permitirá hacer deporte o sentarnos a descansar. Es obligado hacer una parada en el bulevar Tsar Osvoboditel, totalmente asfaltado con piedras del color del oro. Desde toda la ciudad se puede ver la formidable cima del monte Vitosha, lugar donde es posible contemplar unas fabulosas vistas.
En el ámbito cultural, podemos asistir a una representación en el Teatro Nacional Ivan Vazov, visitar el Palacio Nacional de la Cultura, recorrer la Galería de Arte Nacional, admirar las obras de arte del Museo Arqueológico o sumergirnos en el pasado del país dentro del Museo de Historia.
Sofía, además, nos ofrece otros atractivos, como la plaza Banski, en la que se levantan la mezquita de Banya Bashi, con su cúpula de color azul, y los antiguos baños públicos; la espectacular Iglesia de la Libertad; la iglesia de Hagia Sofia, del siglo XIV, levantada en honor a las santas mártires de Sofía, y la bellísima y enorme Catedral Alexander Nevski, con sus imponentes cúpulas doradas y verdes.
Resulta sorprendente la gran variedad de productos de la cocina búlgara. Por todo el país, pero sobre todo en Sofía, se puede disfrutar de la reina de las ensaladas, la ‘shopska’, y para refrescarnos nada mejor que tomar una rica sopa fría llamada ‘tarator’. No podemos marcharnos sin haber probado las distintas elaboraciones típicas a partir del yogur griego, cuyo origen, curiosamente, es búlgaro. Se elija la comida que se elija, conviene regarla con alguno de los tradicionales vinos y bebidas locales, como por ejemplo la ‘rakia’, ideal para el invierno, puesto que se sirve caliente.
La noche de Sofía no tiene desperdicio. Los bares y restaurantes tienen licencia para vender alcohol a cualquier hora del día, y muchos pubs cierran a las 6 de la mañana. En resumen, Sofia no solo es una ciudad en la que hay mucho que ver, sino que también es un lugar en el que hay muchas experiencias que vivir.