Viajes y circuitos a Egipto

Descubre los mejores circuitos y viajes a Egipto

Vive un viaje único con estos circuitos a Egipto. Bañado por dos mares fértiles y llenos de vida, el Mediterráneo y el Rojo y atravesado por su arteria principal, el Nilo, Egipto se impone como un destino único, mágico y lleno de cultura y tradiciones. Atrévete a vivir una gran aventura con estos viajes organizados a Egipto. Conocerás las pirámides de Giza, el Templo de Ramses II, Colosos de Memnón, la Esfinge, y muchos monumentos milenarios y espirituales.

CIRCUITOS
5 circuitos
Egipto: Egipto Básico

Egipto, 8 días

Visitando: Asuán, Kom Ombo, Edfú, Esna, Luxor y El Cairo.

Vive una experiencia irrepetible en la tierra de los faraones, y explora a fondo cada ciudad, cada templo y cada rincón de este maravilloso país llamado Egipto.

Egipto: Nilo Clásico al completo

Egipto, 8 días

Visitando: Luxor, Esna, Edfú, Kom Ombo, Asuán y El Cairo.

Déjate llevar por la magia de Egipto. Regresa a un pasado faraónico y visita el Valle de los Reyes en Luxor, navega por el Nilo hasta llegar a Asuán y adéntrate en el pirámides de El Cairo.

Egipto: Heket y Mar Rojo

Egipto, 11 días

Visitando: Asuán, Kom Ombo, Edfú, Esna, Luxor, Hurgada y El Cairo.

Imprégnate de cultura y patrimonio en este circuito por Egipto. Recorre de norte a sur este país navegando por el Nilo y descubriendo las pirámides de El Cairo, volando sobre un globo y disfrutando de la costa del Mar Rojo.

Egipto: Templos y Faraones

Egipto, 12 días

Visitando: Lúxor, Esná, Edfú, Asuán, Abu Simbel, Kom Ombo, El Cairo

Disfruta de Egipto con este circuito de 12 días. Recorre la caótica ciudad de El Cairo, navega tranquilamente por las aguas del Nilo y admira la grandiosidad de los faraones en los Templos de Karnak y Luxor.

Descubre Egipto, mucho más que pirámides

Para describir a Egipto, se puede elegir un centenar de seudónimos, apelativos y calificativos diferentes: el país de los faraones, la tierra de las pirámides, el territorio del Nilo… Pero solo hay una forma de conocer en profundidad este maravilloso destino, y de asegurarnos de que todos sus atractivos se quedarán para siempre grabados en nuestra memoria: recorrerlo de norte a sur y de este a oeste. Egipto nos ofrece la oportunidad de hacerlo por tierra, por agua y por aire, nos brinda la posibilidad de ver sus museos, de admirar sus restos arqueológicos, de contemplar sus monumentos, de saborear su gastronomía, de navegar por su río más emblemático y de vivir con la máxima intensidad todas las experiencias que pone a nuestra disposición.

El Cairo, capital de Egipto, es la mayor ciudad, no solo de África, sino de todo el mundo árabe. Es una ciudad vibrante, dinámica y espectacular, en cuyas calles se aúnan, de forma magnífica, el recuerdo de los faraones con la, cada vez mayor, modernización de la capital. Por toda la ciudad encontramos cantidad de mezquitas, en las que destacan sus altos alminares y que han dado a El Cairo, con razón, el sobrenombre de “La Ciudad de los Mil Minaretes”. Cualquier visita a El Cairo, pasa por la Meseta de Gizeh, muy cerca de la capital. Allí están las impresionantes pirámides de Keops, Kefren y Micerinos y la Esfinge, que guarda, eternamente, las tumbas de los faraones. Estos colosales monumentos maravillan a todo aquel que lo visita, pero si lo que se quiere es meterse de lleno en la época de los faraones, hay que visitar el Museo Egipcio de El Cairo que tiene una colección impresionante de objetos históricos, destacando la máscara funeraria de Tutankamón. El Cairo también posee varios monumentos de la época islámica, como, por ejemplo, la Ciudadela de Saladino, en el centro de la ciudad, y donde se encuentra la Mezquita de Alabastro, tal vez el monumento más llamativo de la capital, debido al color blanco de sus cúpulas, construidas con alabastro. Otro de los lugares imprescindibles de El Cairo, es el Mercado de Khan el Khalili, uno de los lugares más pintorescos de la ciudad, lleno de puestos, distribuidos por sus innumerables calles y callejones y en los que los comerciantes ofrecen todo tipo de productos, desde perfumes y ropa, hasta comida y frutas. En el bazar Khan el Khalili, se puede descubrir la parte más atractiva de la vida cotidiana de El Cairo.

Otro de los platos fuertes de Egipto es la antigua capital del país, Alejandría. Fue una de las cincuenta ciudades que fundó Alejandro Magno como símbolo de su poder. La Alejandría egipcia data del año 331 a.C. y Alejandro quiso que fuera la ciudad más grande, moderna e importante del mundo. Cuando oímos hablar de Alejandría, nos imaginamos una ciudad de mercaderes, con un gran puerto repleto de mercancías y el bullicio de las gentes corriendo de un lado para otro. Rememoramos una ciudad en la que se alzaban dos de las construcciones más representativas del mundo antiguo: su famosa Biblioteca, compendio del saber de la época y el Faro más imponente de la historia. Hace miles de años, Alejandría era la ciudad más importante de todo el mundo conocido. Hoy en día, es la segunda ciudad del país por número de habitantes y, sin duda, la más moderna. Si visitamos esta ciudad, no lejos de El Cairo, no debemos perdernos el Palacio de Montazah, las catacumbas, la Ciudadela de Qaitbay y la Biblioteca Alejandrina, construida en recuerdo de la antigua Biblioteca.

Lejos de la costa del Mediterráneo, en el interior de Egipto se esconde la ciudad más meridional del país, Asuán, también conocida como Aswan. Asuán está en la primera catarata del Nilo, a casi mil kilómetros de distancia de El Cairo, por lo que es la ciudad que se encuentra más al sur del país. A lo largo de los siglos, Asuán ha tenido varios nombres: en la antigüedad, se llamó Taseti, y más tarde, los egipcios la llamaron Syene, que significa “lugar del comercio”, puesto que Asuán era el puerto de llegada de todo tipo de mercancías, desde oro, hasta marfil, madera y especias. A pesar de que Asuán es una ciudad que no cuenta con tantos lugares de interés como Luxor, la ciudad es famosa, tanto por ser el lugar de partida para visitar el Templo de Abu Simbel, como por su gigantesco obelisco inacabado, que hubiera sido el más grande del mundo, de no haberse resquebrajado cuando iba a ser sacado de la roca. Y, por supuesto, por la Presa de Asuán, construida para aliviar las inundaciones anuales y las sequías que vivía Egipto, y que, actualmente, genera gran parte de la energía que se consume en el país. Es una de las grandes construcciones de ingeniería más importantes del siglo XX. Su construcción duró diez años, se empezó el 11 de enero de 1960 y se terminó el 21 de julio de 1970, dando lugar al Lago Nasser, el lago artificial más grande de la tierra. Es importante recordar que, cuando hablamos de la Presa de Asuán, nos referimos a la Alta Presa de Asuán, ya que también existe la Baja Presa de Asuán, que es mucho más pequeña y más antigua.
A unos 200 kilómetros al norte Asuán, yace Luxor. La ciudad tiene una población de casi medio millón de habitantes, que viven, básicamente, del turismo y de la agricultura. Como otras muchas ciudades, Luxor ha tenido, a lo largo de su historia, diferentes nombres, pero fueron los árabes quienes le dieron su nombre actual, que significa "palacios con mil puertas". Cuando todavía se la conocía como Tebas, Luxor fue la capital del antiguo Egipto, después de Menfis y Alejandría. Aunque en Luxor podemos encontrar mezquitas y palacios interesantes, sin embargo, los puntos clave y más visitados de la ciudad están en las afueras: los fantásticos templos de Luxor y de Karnak, los más famosos del país en los que destacan sus magníficas columnas que forman auténticos bosques de piedra; el Valle de los Reyes, lugar de reposo de los restos de más de sesenta faraones y nobles; el Valle de Las Reinas, con tumbas de esposas de faraones y princesas; y los Colosos de Memnón, dos enormes estatuas sedentes que representan al faraón Amenofis III.