Viajes y circuitos a Georgia

Descubre los mejores circuitos y viajes a Georgia

Disfruta de un circuito extraordinario por Georgia, un país repleto de atractivos y encantos que todavía es bastante desconocido por el gran público. Emprende uno de nuestros viajes organizados a Georgia, sin duda una auténtica joya en plena región del Cáucaso, y descubre sus ciudades, sus monasterios, su roca gastronomía y sus impresionantes espacios naturales. Si lo que estás buscando es realizar uno de los mejores viajes a Georgia, estás en el lugar y en el momento perfectos.

CIRCUITOS
1 circuito
Completo
Georgia: Armenia y Georgia

Georgia, 10 días

Visitando: Ereván, Echmiadzín, Garní, Tbilisi, Gori, Uplistsikhe, Mtskheta, Velistsike.

Conoce en este circuito dos países en el Cáucaso: Armenia y Georgia. Disfruta de la naturaleza en el Lago Seván, siente la espiritualidad en el monasterio de Khor Virap y prueba el mejor vino en Georgia.

Descubre los encantos de la joya del Cáucaso

La silueta de las montañas del Cáucaso recortándose en el horizonte, un deslumbrante monasterio medieval en primer plano, y el aroma de un delicioso plato tradicional georgiano cocinándose detrás de ti… Este maravilloso escenario puede convertirse en realidad mucho antes de lo que imaginas.

Georgia, un país euroasiático a orillas del Mar Negro y rodeado de inmensas montañas, es todavía un gran desconocido para el turismo internacional. Este país, que encierra historias protagonizadas por invasores romanos, árabes y rusos, entre otros, es una auténtica perla de la naturaleza. Hogar del Gran Cáucaso, de templos medievales y de una población amable y hospitalaria, Georgia es una fusión de civilizaciones y estilos que le dan gran parte de su encanto. Es un país totalmente seguro, sin riesgo alguno para los viajeros, además de ser barato y fácil de visitar y de recorrer. Como valor añadido, Georgia puede presumir de contar con opciones turísticas para todos los gustos y para todos los bolsillos.
Por suerte o por desgracia, las miradas del público internacional no se habían fijado en las maravillas que atesora Georgia hasta hace relativamente poco tiempo. Por ello, su industria turística se ha tenido que desarrollar al ritmo que crecía la afluencia de viajeros, pero sus lugares de interés no han sufrido todavía los efectos de la masificación.
Hay mucho que ver en Georgia: vetustos monasterios ortodoxos, como los de Alaverdí, Gelati, Jvari o el monasterio de Samtavro; ciudades-cueva, como Uplistsikhe; fortalezas medievales, por ejemplo, Shatili, y una larga lista de pueblos olvidados.
Una frase que siempre aparece en las conversaciones sobre este destino es: "Georgia me ha sorprendido". Esta afirmación expresa a la perfección el sentir de los viajeros, y resume las experiencias que podemos vivir en este país. Sus paisajes cambiantes, su cultura ancestral, su gastronomía exquisita y sus maravillosas gentes nos sorprenderán todos los días. Y es que Georgia, un misterioso y enigmático país, nunca deja indiferente. Tierra de vinos, quesos y montañas verdes Georgia es, sin duda, uno de los países más hermosos que se pueden visitar, con una historia milenaria, algunas de las montañas más impresionantes del mundo, una rica gastronomía y una fuerte tradición literaria.
El gran poeta ruso Pushkin dijo que cada plato georgiano es un poema. A lo largo de los siglos, la gastronomía georgiana ha recibido influencias del mundo mediterráneo, los sabores árabes y mongoles, la cocina persa y también la otomana. La cocina georgiana refleja bien su pasado: en tiempos de paz, cuando los comerciantes llevaban mercancías y especias a lo largo de la Gran Ruta de la Seda, los georgianos adoptaron nuevos condimentos y métodos, adoptando e incorporando ingredientes y estilos extranjeros en los suyos propios. La cocina georgiana actual es una rica interacción entre los gustos mediterráneos y los de Oriente Medio.
La cultura gastronómica y vinícola georgiana se degusta mejor a través de la Supra, la fiesta tradicional de brindis en torno a una mesa siempre acompañada de grandes cantidades de vino y chacha, el orujo georgiano de fabricación casera.
Tbilisi, la hermosa capital de Georgia, enamora al visitante. El casco viejo de la ciudad, que no sucumbió a la demolición de sus edificios históricos durante la etapa soviética, es uno de los más bellos e interesantes de toda la región del Cáucaso. La ciudad vieja tiene empinadas calles que, tal y como aseguran sus habitantes, “más vale bajar que subir”, y los característicos balcones de madera, sin los que Tbilisi no sería Tbilisi. Las casas de baños árabes, cuyas cúpulas inundan buena parte del casco histórico, se aprovechan desde siempre de las aguas sulfurosas que manan de la tierra con todo su calor, y que fueron el motivo de que los antiguos pobladores de Georgia fundaran Tbilisi en este lugar. El minarete de Orbeliani y, sobre todo, su fachada de azulejos con estrellas, nos llevan a la milenaria Persia. Además, Tbilisi tiene dos catedrales, la Sioni en la parte vieja, y la Santísima Trinidad, la catedral más grande del mundo ortodoxo.