Viajes y circuitos a República Checa

Descubre los mejores circuitos y viajes a República Checa

Experimenta uno de los mejores viajes que se pueden hacer dentro de Europa, y disfruta de un circuito único en la República Checa. Podrás recorrer los lugares más emblemáticos del país y sentir cómo late el corazón de una nación muy especial. En este maravilloso destino te esperan sorpresas tan agradables como el Castillo de Praga, la Catedral de San Vito, el Reloj Astronómico, la ciudad balneario de Karlovy Vary, la ciudad de roca de Adršpach, las grutas de Punkva, el parque geológico GeoLoci y una de las mejores cervezas del mundo. Aprovecha la oportunidad y reserva ya uno de nuestros viajes organizados a la República Checa.

CIRCUITOS
16 circuitos
Austria: Europa Imperial

Austria, 8 días

Visitando: Praga, Budapest y Viena

Viaja por las capitales europeas de Austria, Hungría y República Checa con este circuito de 8 días. Descubre la ciudad-balneario de Karlovy Vary, degusta una tarta sacher en Viena y pasea por los barrios de Buda y Pest.

República Checa: Berlín y Praga

República Checa, 8 días

Visitando: Berlín, Dresde, Praga

Vive 8 días inolvidables por dos ciudades increíbles: Berlín y Praga. Conoce la historia en un recorrido especializado en la Berlín nazi del III Reich, admira el casco histórico de Dresde y navega por los canales de Ámsterdam.

Hungría: Budapest y Praga

Hungría, 8 días

Visitando: Budapest y Praga

Visita en 8 días dos capitales muy bellas: Budapest y Praga. Conoce el Parlamento más grande de Europa, degusta un auténtico gulash húngaro y admira el reloj astronómico de Praga.

12

La República Checa, un destino que nunca falla

La República Checa, y más concretamente Praga, es una apuesta segura para los viajeros que buscan hacer una escapada inolvidable y llena de momentos especiales. Su encanto medieval, la naturaleza, las aguas termales y, por qué no, la cerveza, configuran una oferta turística muy difícil de rechazar.

Seguro que si hacemos el ejercicio mental de pensar en la República Checa en su conjunto, nuestra cabeza nos traerá solamente imágenes de Praga. Y lo cierto es que no es de extrañar, ya que la capital del país es una ciudad moderna, vibrante y atractiva, que conserva todo su encanto medieval y cuyo centro histórico encierra rincones tan hermosos que son difíciles de creer. En Praga viven algo más de un millón de personas, y recibe dos sobrenombres, a cuál más sugerente: “la Ciudad de las Cien Torres” y “la Ciudad Dorada”.
Praga nos hace creer que estamos dentro de un cuento de hadas en el que, dentro de mágicas torres, hay hermosas princesas que están esperando a que un caballero llegue a lomos de su corcel para rescatarlas. Pasear por las calles empedradas de la capital de la República Checa es una auténtica maravilla, ya que en ellas se unen belleza, historia y entretenimiento. Entre esas calles descubriremos antiguos parques y jardines, elegantes cafés, castillos y puentes medievales, tiendas con las últimas tendencias, leyendas y, por supuesto, los mejores lugares para probar la increíble cerveza checa, para algunos la mejor del mundo.
Los lugares más emblemáticos de la capital checa son: el castillo, el monumento más importante, no solo de la ciudad, sino de todo el país, que con sus más de 70.000 metros cuadrados está considerado el castillo más grande del mundo; el Reloj Astronómico, en la torre del antiguo Ayuntamiento de la Ciudad Vieja, frente al que, cada hora, cientos de personas se congregan para ver el desfile de los apóstoles; el puente de Carlos, que une la Ciudad Vieja con el barrio de Malá Strana y que es el puente de piedra más antiguo de la ciudad; la Catedral de San Vito, todo un símbolo de la ciudad; el Callejón del Oro, uno de los rincones con más encanto de la ciudad y que se encuentra dentro del recinto del castillo; y la Iglesia de Nuestra Señora, que contiene la imagen del Niño Jesús de Praga y que constituye uno de los lugares de peregrinación para católicos más visitados de Europa.
Pero la República Checa es mucho más que Praga. La República Checa son montañas, extensas praderas y masas de bosques, especialmente de coníferas, buen vino, paisajes hermosos, rincones pintorescos, parques nacionales y ciudades de roca. Las más destacadas son Adršpach, que emerge creando callejuelas, quebradas y senderos, y las grutas de Punkva, en las que, además de admirar catedrales con estalagmitas, podremos visitar también el fondo del abismo Macocha y navegar por las aguas del río subterráneo Punkva. También es digno de una visita el parque geológico GeoLoci, en el que descubriremos cómo vivía la gente y cómo logró explotar la riqueza natural durante siglos.
Capítulo aparte merece la ciudad balneario de Karlovy Vary, en la región de Bohemia, famosísima por sus preciosos cristales artesanales. Y es que en la República Checa las aguas termales son toda una institución: a lo largo y ancho del país hay decenas de balnearios a los que, cada año, se dirigen miles de personas para disfrutar de las propiedades medicinales de sus aguas.
La cocina checa es rica y variada. El cerdo es muy habitual, aunque, poco a poco, la ternera y el pollo se van haciendo un hueco en la gastronomía moderna. El ganso, el pato y el conejo, así como otros animales salvajes, aparecen con cierta frecuencia en los platos checos. El pescado, por el contrario, no es muy habitual en el recetario tradicional del país. Excepto en Navidad, cuando se suele comer trucha o carpa en los banquetes familiares. El considerado plato nacional es el cerdo asado con pasta. También son muy populares el lomo marinado y la sopa de puré de patatas. En cuanto a los postres, los más populares son las frutas envueltas en pasta, que se sirven con mantequilla y acompañadas de queso fresco. Las cervezas checas son muy conocidas, sobre todo las de tipo Pilsen. En algunas regiones de la República Checa se produce un vino de calidad, siendo los más conocidos los del norte de Praga (Mělník).