Viajes y circuitos a Irán

Descubre los mejores circuitos y viajes a Irán

Entre el mar Caspio y el golfo Pérsico existe un país inmenso, un país desconocido, un lugar único que puede presumir de mucho. Estamos hablando de Irán el país persa que abre las puertas de par en par al visitante para que conozca lo mejor de él. Lánzate a conocer Irán con estos viajes organizados que harán que te enamores de estas tierras. Viaja tranquilamente y sin complicaciones con estos circuitos a Irán.

CIRCUITOS
1 circuito
Irán: Irán especial mayores

Irán, 9 días

Visitando: Shiraz, Persepolis, Yazd, Isfahán, Abyaneh, Kashan y Teherán.

Siente estar en las mil y una noches en este circuito por Irán. Disfruta del colorido de las alfombras de Naeen, pasea por el bazar de Isfahán y cruza el famoso río Zayandeh Rud.

Irán, tan salvaje como desconocido

En un país inmenso lo mejor es empezar por lo sencillo. Pero Irán no tiene nada simple y sencillo. Y en eso reside su magia, en lo extraordinario de su territorio, en la amalgama de religiones, etnias, cultura y su larga historia. Geográficamente, Irán tiene una superficie de más de 1,6 millones de kilómetros cuadrados. Esto sería como tres veces el tamaño de España, convirtiéndolo en el país número 17 más grande del mundo. Y en un territorio tan amplio, los biomas que lo cubren son numerosos y diferentes. Uno de ellos son las altas cordilleras que determinan el paisaje de este bello país. Irán están cubierto por varias cadenas montañosas con altura considerable que determinan mucho el territorio. Una de ellas son los Montes Elburz, en el norte del país y la otra cadena montañosa son los admirados Zagros, una cordillera de más de 1500 kilómetros de longitud. Ambas formaciones poseen una flora y fauna extraordinaria, repleto de estepas de pistachos, almendras, granada y uva, fruto de un cultivos ancestrales que antaño se practicaba y actualmente han cesado. Y si esto no es suficiente, los desiertos dominan el resto de paisaje, dejando poco espacio a los fecundos valles, que también los hay. Uno de los desiertos más visitados y bellos del planeta es el conocido Lut, un desierto salado. Kilómetros y kilómetros de auténtica soledad y arena roja, un lugar único para sentir la magia de Irán. Teniendo claro la disposición geográfica del país, ahora le toca el turno a la maravillosa cultura de este estado, algo de lo que también puede presumir ya que este vasto territorio tiene siglos de historia. La cultura iraní se considera ecléctica, una mezcla de todas y cada una de las culturas que han pisado ese territorio. Tierras habitadas desde el año 2800 a.C, el idioma que se habla es el milenario persa y la religión que se practica es la chiita. En la actualidad, a pesar de vivir en una teocracia que se podría calificar de dictadura, el país está abierto al turismo siendo la gran hospitalidad de los iraníes y la belleza del país la experiencia más agradable del viaje.

El viaje a Irán suele comenzar por su capital, Teherán, si se accede al país en avión ya que los vuelos a la capital son habituales y mucho más económicos. Además de poseer el aeropuerto internacional más importante, en esta ciudad se hallan tesoros históricos que uno no puede dejar pasar. Teherán es la ciudad más poblada del país, y una de la urbe islámicas más importantes del mundo. A pesar de que no siempre ha sido la capital del Estado, lleva cumpliendo esta función desde hace siglos, por lo que los monumentos abundan y la vida cultural es animada e interesante. La ciudad tiene dos caras muy diferenciadas, la antigua y la moderna. La parte antigua corresponde al maravilloso casco histórico que está conformado por el Gran Bazar, la Ar-e-saltanati que significa la ciudad real, el Palacio Real de los Shahs y el Palacio de Golestán. El Gran Bazar, es un edificio abovedado, de ladrillo y azulejos de más de 10 kilómetros de largo donde los teheraneses van a comprar de todo, desde las famosas alfombras hasta miles de especias. Este lugar comercial siempre está lleno de gente comprando, regateando o simplemente paseando.
A unos 400 kilómetros de la capital se halla una ciudad conocida por su arquitectura persa. Estamos hablando de Isfahán, la capital cultural de Irán y por lo tanto parada obligatoria en el viaje al país chiita. La urbe derrocha belleza, en sus edificios, calles, jardines y fuentes. Aquí la arquitectura islámica está muy presente. Los monumentos que hay que visitar sí o sí, son los siguientes. Una de las mejores maneras de empezar una ruta a pie por la ciudad es conociendo el río Zayandeh, y esto se puede hacer cruzando el famoso puente Si-o-se Pol, terminado en 1602 y perfectamente conservado como antaño. Es un auténtico placer ver el puente reflejado en el río durante el día e iluminado por la noche. De este puente se puede ir paseando por el famoso Bulevar Chahar Bagh, una avenida diseñada en el siglo XVI. Arbolada y agradable, por este paseo se llega hasta el parque Hasht Behesht, donde descansan algunos monumentos interesantes pero no de tanto valor como el que viene a continuación. El palacio de Chehel Sotun, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Este jardín persa está datado en el año 1372. Este pabellón, de marcada arquitectura safávida cuenta con 40 columnas y un estanque de más de 50 metros de largo. A unos metros del palacete, se encuentra otra obra maestra, el Palacio de Ali Qapu, que en persa significa ‘la puerta alta’. Este es uno de los monumentos más representativos de la ciudad y está situado en una de las plazas más famosas y fotografiadas del país, la plaza de Naqsh-e Yahán. Y para finalizar la visita, en esta misma plaza descansa Mezquita del jeque Lotf Allah, uno de los edificios más importantes de la cultura iraní.
Si te has quedado con ganas de conocer aún mejor el país, nuestra última recomendación es visitar Shiraz, la cual fue la capital del Imperio Persa durante 200 años. Actualmente, la ciudad es conocida como la urbe de la poesía.
Los monumentos en esta ciudad también abundan, pero hay uno que es famoso, por su importancia patrimonial y su colorido. Este es la Mezquita Nasir ol Molk o Mezquita Rosa, un monumento construido en 1880, y que llama la atención por el azulejo rosa que posee en su interior.
Todo esto y mucho más es Irán, un país único, atrévete a conocerlo.