Circuitos y viajes Selva Negra

Descubre los mejores circuitos y viajes a Selva Negra

Disfruta de aire puro y naturaleza con estos circuitos a la región de Selva Negra, en el sur de Alemania. Viajes organizados a la Selva Negra en los que solo te vas a tener que preocupar de gozar de las numerosas cascadas, enormes abetos y pueblecitos encantadores.

CIRCUITOS
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La región más salvaje de Alemania

Cuando uno oye por primera vez el nombre de Selva Negra, se imagina algo lúgubre, inhóspito, salvaje. Pero nada más lejos de la realidad. La Selva Negra, situada en el sur de Alemania, es un destino increíblemente bello, de frondosa naturaleza, donde los rayos de sol les cuesta llegar a la tierra, donde abundan las cascadas y los pueblecitos de cuentos de hadas.

La realidad de la Selva Negra no tiene ni una pizca de ese color. El parque natural más grande de Alemania es de todo menos negro. Los diferentes tonos de verdes, azules, marrones, naranjas y rojos son los colores que pintan valles, abetos, cascadas y colinas. La Selva Negra es un lugar mágico donde lo que predomina es la soledad en la más pura naturaleza. Este lugar situado en un macizo montañoso está al sur de Alemania, haciendo frontera con Francia y Suiza. Tiene una extensión de más 6.000 kilómetros cuadrados donde la mayoría es vegetación y no hay nada construido. Este nombre que evoca misterio, hostilidad y tal vez algo de oscurantismo, dice la leyenda que fue apodado por los romanos que habitaron la zona. El bosque era (y es) tan frondoso que la luz del sol no llegaba a acariciar la tierra y la oscuridad predominaba. Aunque hay una cantidad infinita de diferentes vegetaciones, aquí cuando el sol aparece, luce con fuerza y llena de vida toda la región. Este destino es muy querido y respetado por los alemanes, además de ser uno de los lugares más visitados por ellos y por los europeos. La Selva Negra es el mejor viaje para los amantes del senderismo y deportes al aire libre. Existen numerosas rutas a pie donde a cada paso el paisaje es cambiante pero igual de bello. Además de cascadas y bosques, en esta zona descansan pueblos y alguna ciudad, interesantes y que conservan tradiciones milenarias. Friburgo de Brisgovia es la ciudad más importante de la región y se le considera la puerta de entrada al parque natural. Esta urbe es muy conocida y visitada por poseer un bello casco histórico en el que yacen los monumentos más importantes como la catedral, el antiguo ayuntamiento y resto de las antiguas muralla de la Edad Media. Por otra parte, es conocida por ser una de las ciudades que más apuesta por las energías renovables y el ecologismo. Otro de los lugares encantadores de esta región es el pequeño pueblo de Gengenbach. Esta aldea de apenas 11.000 habitantes es como adentrarse en un cuento de hadas. Pasear por su pequeño casco histórico junto a las calles de Höllengasse y Engelgasse, es una delicia. A 43 kilómetros de Friburgo aparece otra de las ciudades que hay que visitar, Triberg, una localidad típica de la región. Aquí además de estar rodeado de bosque, la cascada homónima se merece una visita. Para finalizar el recorrido por Selva Negra lo mejor será conocer su plato más dulce, la tarta Selva Negra. Este exquisito pastel, es conocido mundialmente pero donde mejor lo saben hacer es aquí, así que no desaproveches la oportunidad y descansa en alguna terracita mientras degustas un pedazo de este manjar.