Circuitos y viajes Capitales Bálticas

Descubre los mejores circuitos y viajes a Capitales Bálticas

Explora el norte de Europa y descubre con estos viajes organizados las famosas capitales bálticas, una región con una larga tradición y una historia muy interesantes. Con estos circuitos a las capitales bálticas podrás disfrutar de modernas ciudades bañadas por uno de los mares menos explorados, el Báltico.

CIRCUITOS
9 circuitos
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Capitales Bálticas: Repúblicas Bálticas

Capitales Bálticas, 7 días

Visitando: Vilnius, Riga y Tallin

Descubre tres países en un solo viaje: Estonia, Letonia y Lituania. Déjate fascinar en la Colina de las Cruces en Lituania, recorre la ciudad del art nouveau en Letonia y pasea por el casco antiguo de Tallin.

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Fiordos: Todo Fiordos y Perlas del Báltico

Fiordos, 13 días

Visitando: Oslo, Fiordos, Bergen, Stavanger, Estocolmo, Helsinki

Imprégnate de magia durante 13 días en 3 países increíbles: Noruega, Suecia y Finlandia. Navega entre los fiordos de Storfjord y el Geiranger, atraviesa los túneles submarinos de Rennfast y disfruta de un crucero hasta llegar a Helsinki.

Las ciudades más interesantes bañadas por el Báltico

En la costa del frío mar del Báltico, se sitúan algunas de las ciudades más vibrantes e interesantes de Europa del Norte. Urbes con una larga historia y tradiciones tan cautivadoras como el colorido de sus calles. Estamos hablando de las ciudades bálticas, hoy conocidas como las Capitales Bálticas una región compuesta por países modernos, dinámicos y deseosos de que te adentres en ellos.

Las conocidas como ‘Capitales Bálticas’, son esos países que conforman una región simbólica y que actualmente se han convertido en un destino turístico ideal en el norte de Europa. En concreto las capitales bálticas lo conforman tres países muy especiales: Estonia, Letonia y Lituania, las apodadas ‘Perlas del Báltico’. Estos tres países están bañados por el frío mar Báltico y se hallan muy cerca de Rusia, Polonia y Finlandia, países que han influido de una manera u otra en su cultura actual y folclore. Aunque los tres se enumeran unidos y tengan en común que el mismo mar les baña, cada uno de ellos posee una idiosincrasia muy diferente, haciendo que la visita a los tres sea más interesante si cabe.
En el norte, haciendo frontera con Rusia y a 85 kilómetros, de Helsinki, la capital de Finlandia, se halla Estonia, un país repleto de naturaleza y con ciudades muy interesantes. Estonia mantiene lazos históricos y tradiciones muy similares al pueblo finés, de hecho el idioma estonio tiene una base muy parecida a su país vecino. La capital del estado es Tallin, situada a orillas del golfo de Finlandia. Esta urbe sorprende por su modernidad, tal vez la más tecnológica de Europa, ya que el gobierno estonio ha apostado por ello. A pesar de su modernidad, Tallin posee un casco antiguo que merece la pena visitar. Éste conserva algunas torres de la Edad Media en perfecto estado y además está catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La ciudad vieja, conocida como Vanalinn, posee numerosas callejuelas adoquinadas con casas de la época. El centro neurálgico de este espacio vetusto es la Plaza del Ayuntamiento, donde como es lógico se halla el ayuntamiento, con una de las torres del medievo. Y de la Vanalinn a la Toompea, la parte alta de la ciudad vieja donde se halla uno de los monumentos más representativos de la ciudad, la Catedral Alexander Nevski de Tallin. A 300 kilómetros se encuentra el próximo destino, Riga, la capital de Letonia. Esta ciudad también se está catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y no es para menos. Comenzando porque es una de las urbes más importantes de la región, no solo por ser la más poblada y grande sino también por ser un importante centro cultural e industrial del norte de Europa. El casco histórico de la ciudad es una auténtica belleza y está considerada la capital del art nouveau mundial. Ha sido apodada como la ‘París del este’ por sus bellos monumentos y calles adoquinadas. Alguno de los edificios más interesantes que visitar son la Catedral luterana, la Iglesia de San Pedro y la Casa de las cabezas negras. Y de la costa báltica al interior del continente. En este último destino te adentrarás en Lituania, en concreto su capital Vilna, la única de las capitales bálticas que no está bañada por el mar. La ciudad tiene una mezcla arquitectónica barroca, gótica y renacentista y por esto, al igual que sus vecinas, el casco histórico está declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Los monumentos más representativos se encuentran aquí y son la Torre de Gediminas, la Plaza de la Catedral, el Palacio de Los Gran Duques de Lituania.
Viajar a las capitales bálticas, es viajar al pasado y futuro, es conocer una Historia diferente y un cultura sin igual, los destinos perfectos para conocer la Europa más desconocida.