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Las islas de moda en Europa

Pisar Grecia por primera vez es una experiencia inolvidable para cualquier turista. Este país atrapa por su cautivadora historia, que se respira en los monumentos presentes en prácticamente cada una de sus ciudades, así como por sus paisajes de aguas cristalinas y azules intensos y su abundancia de parques naturales. La mezcla de cultura, arte, arquitectura, tradición, mitología y hospitalidad que este lugar ofrece es inigualable.

Pero para conocer Grecia en profundidad, no podemos olvidarnos de sus islas (más de 2.000), repartidas por los mares Jónico, Mediterráneo y Egeo. De una belleza increíble, algunas de las más célebres son Corfú, Rodas, Mykonos o Santorini, que constituyen un panorama de postal con sus típicas casas de color blanco con puertas y ventanas de color azul. La mejor manera de descubrirlas es, sin duda, realizando un crucero por las mismas, o, mejor aún, un circuito por Atenas y crucero.

Estas son algunas de las mejores islas griegas:

Egina

Quizás no tan célebre como las que vamos a nombrar a continuación, pero muy recomendable. Ubicada a una decena de kilómetros de la costa noreste de la península de Methano, en el Peloponeso, y al sudoeste del Pireo, es la única isla de Grecia en la que están prohibidos los vehículos a motor. La isla es célebre por su templo de Afaia, uno de los tres templos del triángulo sagrado que completan el Partenón y el Templo de Poseidón del cabo de Sunión.

Mykonos

La glamourosa isla de Mykonos se encuentra en el centro del archipiélago de las Cícladas, entre las islas de Tinos, Delos, Siros y Naxos. Es una isla pequeña, con menos de 90 km2, pero mundialmente conocida gracias a sus bellas playas y a su oferta de ocio nocturno, que le ha hecho ganarse el apodo de la Ibiza de Grecia. Además, en Mykonos podrás disfrutar de uno de los atardeceres más bonitos del mundo, tanto desde sus famosos Molinos de Viento como desde las terrazas de la Pequeña Venecia, lugar único para contemplar la puesta de sol.

Rodas

La isla más grande del Dodecaneso destaca por su espectacular ciudad medieval, en la que son visita imprescindible el Barrio de los Caballeros –donde vivían los cruzados-, el Hora o Barrio Turco y el Barrio Judío. Es el destino perfecto para los que quieran una experiencia más cultural para combinar con la playa. El puerto de Rodas –Mandraki- albergó una de las siete maravillas de la antigüedad, el Coloso de Rodas, una estatua de 37 metros de altura que representaba a Helios, el dios del Sol, y que hacía de puerta de entrada del puerto de Rodas, pasando los barcos entre sus piernas. Desgraciadamente, en 227 a.C. un terremoto acabó con la escultura, aunque su historia se mantiene viva en la ciudad.

Creta

La mayor de todas las islas griegas destaca por sus playas paradisíacas, como Paleochora, Garganta de Samaria y Elafonisi, por sus espectaculares parajes naturales y por ser la patria de la mitología: la leyenda dice que Zeus nació en la isla y que uno de sus hijos, Minos, el rey minoico del espléndido palacio de Cnosos, cuyos restos se pueden visitar hoy día, tenía al Minotauro encerrado en un laberinto.

Además del citado palacio de Cnosos existen otros muchos yacimientos arqueológicos de gran valor, repartidos por la isla como el palacio de Festos, el de Gortina y el Agia Triada.

Santorini

Esta famosísima isla está situada en una caldera que reúne diferentes volcanes, convirtiendo la zona en el centro volcánico del Mar Egeo, lo que da lugar a unas impresionantes playas de arena negra. Además de su geografía, destacan en esta isla sus preciosos pueblos e iglesias de fachadas blancas con tejados y puertas de color azul intenso, que asoman alrededor de los acantilados de la gran caldera volcánica.

Entre dichos pueblos nos gusta especialmente Oía, reconocido como uno de los más bonitos del mundo que presume de tener las mejores vistas a la puesta de sol de toda la isla, situada en lo alto de un acantilado y mirando hacia la caldera del antiguo volcán cuya erupción aconteció hace más de 3.500 años.

Corfú

Esta isla mediterránea goza de numerosos encantos naturales, que, junto a su moderna infraestructura hotelera y su oferta deportiva y de ocio, la convierten en el destino predilecto de miles de turistas en todo el mundo. Desataca también su carácter cosmopolita, así como la elegancia su capital homónima, que es además la ciudad medieval más grande de Grecia en la actualidad, y sus pintorescos pueblos.

Sus costas presentan una gran variedad en sus formas: mientras que las costas occidentales son fundamentalmente escarpadas y rocosas, las orientales y septentrionales acaban en golfos tranquilos, en los que el verde y la tierra firme se reflejan en las aguas transparentes del Jónico.

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