Castilla-La Mancha se va transformando, a
lo largo y ancho de su extensión por sus cinco provincias:
Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara
y Toledo, para ofrecer al visitante no sólo sus
dos Ciudades Patrimonio de la Humanidad,
Toledo y Cuenca, o sus innumerables ciudades y pequeños
pueblos, sino también las 320.000 hectáreas de espacios
naturales protegidos.