que destacan los más típicos y tradicionales productos de
artesanía en jarapa, esparto, cerámica, cuero o forja, que recuerdan los
nobles oficios que ya sus antiguos pobladores dominaron con maestría. La
oferta se multiplica los miércoles de cada semana, día en que se forma el
tradicional mercadillo. En él se mezclan razas y gentes de todo el mundo formando
un crisol de fuerte colorido y atrayente murmullo donde se puede adquirir
prácticamente de todo a un buen precio.
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Sigue siendo un rito social en Mojácar ir a por agua a su Fuente Pública, también
conocida como Fuente Mora o Fuente de los Doce Caños,
donde se negoció la entrega de varias Villas de la Comarca a los Reyes Católicos.
Este lugar siempre ha sido centro de reunión y de relación social,
y a ella todavía acuden algunas mujeres para lavar la ropa, fieles a la tradición
heredada de sus abuelos. Se podría decir que, si el Ayuntamiento y las plazas altas
son el cerebro de Mojácar, la Fuente es el corazón de su pueblo.
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Mojácar ha vivido ya una larga historia y ha experimentado la influencia de muchos pueblos.
Tal vez por ello, las gentes de Mojácar son abiertas y amables, y gustan de hacer vida
en la calle, paseando, poblando sus plazas, hablando o jugando en la mesa de alguno
de sus cafés. Por ello, no hay mejor forma de conocer su esencia que compartir sus
costumbres e internarse en su particular mundo.
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Durante el día se puede “tapear” en sus bares o comer en sus restaurantes. Cuando se rinde el sol a la magia de la noche de Mojácar se hace imprescindible acudir a los numerosos y animados bares de copas que hay tanto en el pueblo como en la costa, en los que se puede charlar y bailar hasta la madrugada para terminar en alguna de las discotecas cerca de la playa.
La gastronomía de Mojácar es sencilla y auténtica, sin artificios, cocina de olla, lumbre y puchero, con una original y marcada influencia árabe que le confiere el toque especial del Mediterráneo Oriental.
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Pero, aunque los productos marinos son importantes en la cocina de esta zona,
son los productos de la huerta (patatas, pimientos, cebollas, tomates, lechugas,...)
y sus elaboraciones caseras, las que
le dan entidad propia a esta cocina popular. Los turistas se
sorprenden al encontrarse con una serie de platos de rico
sabor.
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Tras degustar estos ricos platos recomendamos probar algunos de estos postres
caseros: arroz con leche, buñuelos, tortas de manteca y de chicharrones,
o bien frutas del tiempo como: naranjas, mandarinas, chumbos, higos, brevas, ...
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Por otro lado, Mojacar ofrece en consonancia con su dimensión cosmopolita,
una cocina realmente internacional: restaurantes chinos, indios, italianos,...
y por supuesto la obligada paella mojaquera.
¡Ven a conocer Mojácar!