Las ciudades de Galicia son monumentales y acogedoras. Santiago de
Compostela (la capital administrativa) es la urbe medieval. Declarada
Patrimonio Cultural de la Humanidad y fin de los Caminos de peregrinación
de la cristiandad hacia la tumba del Apóstol Santiago. A
Coruña es la ciudad de la luz y la belleza del modernismo,
como del neoclásico es Ferrol, tradicional centro naval y
militar. Las citadas Rías Baixas tienen dos núcleos
de población principales: Vigo, bañada por un océano
Atlántico de aguas reposadas que brindan algunos de los mejores
mariscos (como las ostras), y Pontevedra, fin de una extensa lengua
de mar que va penetrando tierra adentro y se funde con las aguas
del río Lérez. Pontevedra nos impresiona con su casco
histórico, uno de los más interesantes de toda España.
Lugo y Ourense son las dos principales citas urbanas
en el interior. La primera, como ya hemos apuntado, es vivo testimonio
del pasado romano. Ambas están bañadas por un caudaloso
río Miño que, a su paso, va dejando bosques autóctonos
con robles centenarios y castaños que decenas de veces han
servido de inspiración a artistas de todo el mundo. Ourense
destaca por su puente romano, sus burgas –emanaciones termales
de agua caliente– y el pórtico de entrada a la Catedral,
denominado Pórtico del Paraíso, obra del Maestro Mateo.
La tierra en GALICIA lleva, en suma, al mar. Y
en él, Fisterra, en el que los romanos situaban el fin de
su mundo conocido. Desde él se abre al visitante todo un
DESTINO COMPLETO.
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