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 Fruto de su intensa tradición histórica, de la superposición de culturas, de su condición de tierra fronteriza y de paso entre la meseta y las tierras andaluzas, y de su naturaleza como enclave estratégico mediterráneo, la Región de Murcia alberga en su patrimonio un sinfín de testimonios del pasado que la convierten en punto de encuentro entre la tradición y la preocupación por hacerla, día a día, más presente, por mostrarla al visitante. Los numerosos vestigios y yacimientos arqueológicos nos hablan de pinturas rupestres al abrigo de sus cuevas, del período ibérico, del esplendor del Imperio romano y de su precisión urbanística y su gusto por las manifestaciones teatrales, de ciudades visigodas, de medinas árabes, de castillos, torres de vigilancia, de templos e iglesias de la cristiandad, de edificios civiles y militares...
 Todo el patrimonio cultural, histórico, artístico y arquitectónico aparece dibujado en la diversidad de espacios para ser visto y admirado, ya sea a través de cada espacio temático de la amplia red de museos de la región, ya en los lugares donde fueron erigidos dichos monumentos para su uso. La Región de Murcia se convierte así en una tupida tela impresa donde el pasado queda reflejado, para su contemplación, bajo la forma de vestigios palpables de ese pasado hecho presente.
Murcia, la capital de la Comunidad Autónoma que lleva su nombre, en la antigüedad fue puerto fluvial fenicio y romano, luego, provincia bizantina. En el año 831 Abderraman II mandó construir una urbe, como capital de toda la provincia califal. Así nació Mursiya, ciudad amurallada y estratégica a orillas del río Segura, que alcanzó durante el periodo barroco, un gran desarrollo artístico y urbano. En la Murcia de hoy, cada piedra, cada vestigio, es una realidad con intenso pasado y prometedor presente. Un lugar donde el arte y la esencia mediterránea salen al encuentro. Una ciudad hecha a medida del hombre, donde pasear para descubrirla es un placer para los sentidos.
Cartagena fue urbe romana, puerto ocupado por fenicios, bizantinos y cartagineses, enclave estratégico natural... Cartagena, ciudad portuaria volcada al Mediterráneo, conserva un abundante patrimonio militar, representado en los castillos y baterías de costa y de su época de esplendor económico a principios del s. XIX, mucho más que un aire modernista. Al hilo de su pasado monumental, la Cartagena actual es una ciudad que mira el futuro con impaciencia, consolidando una estructura industrial y de servicios que le permite afrontar este siglo desde una perspectiva de crecimiento y desarrollo urbanístico.
Lorca, con uno de los mayores términos municipales de España, sigue guardando ese aire entre medieval y barroco, de castillos, palacios y casas señoriales, de villa fronteriza y monumental, por lo que ha sido llamada la Ciudad de los Cien Escudos. En la actualidad, Lorca es una ciudad viva. Y sin duda la fecha del año donde puede entenderse mejor el auténtico talante lorquino es en Semana Santa, marcada por la expresiva vistosidad de sus Procesiones.
 La historia y la personalidad de Caravaca de la Cruz están ligadas a una legendaria tradición medieval y a un símbolo: la Cruz de doble brazo. De fundación árabe, en 1232 Caravaca se convierte al cristianismo y levanta el Santuario de la Vera Cruz, lo que motivó la proliferación de hermosas iglesias, monasterios y ermitas, que contribuyeron a crear un importante y bien preservado casco monumental. Recientemente la Santa Sede concedió a Caravaca el Año Jubilar, lo que la convierte una de las cinco ciudades santas del catolicismo, siendo actualmente punto de referencia para numerosos peregrinos.
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