¿EN TRANVÍA O A PIE?
El tranvía es uno de los transportes más
famosos y típicos de Lisboa. Viajar en él es entrar
en un imaginario pasado, pero también en el presente. Puede
ir hasta Alfama en tranvía, pero un paseo a pie por la cuesta
también es bastante atrayente. Subiendo desde la Baixa, encontrará
calles típicas, callejuelas y miradores extraordinarios.
En cuanto comenzamos a subir, nos encontramos con
el más popular de los santos portugueses, San Antonio, en
una pequeña estatua restaurada, en una iglesia con su nombre
y en el Museo Antoniano. Este santo popular inspira la apología
al amor. Después, encontramos la Sé Catedral (siglo
XIII), un verdadero monumento, cuya imponencia y austeridad nos
hacen parar y entrar para ser sorprendidos.
Si seguimos subiendo, sin miedo a cansarnos pues
los descubrimientos nos mantienen bien despiertos y deseosos de
ver más, encontraremos los miradores de Santa Lucía
y de Portas do Sol. Para finalizar, vaya hacia el Castillo de S.
Jorge, lugar donde comenzó la historia de la ciudad. Este
es uno de los monumentos más visitados de la ciudad, no sólo
por su importancia histórica y cultural, sino también
por la magnífica vista que ofrece sobre Lisboa. Encontramos
parejas de enamorados, niños y jóvenes, personas mayores,
familias enteras y turistas, en un ambiente familiar que atraviesa
siglos y siglos de historia. En la calle Costa do Castelo encontrará
otros miradores con ambientes especiales, especialmente el del Chapitô,
un espacio único. Escuela de Artes Circenses, bar, café,
terraza y restaurante, conjugados para crear un ambiente excepcional,
diversificado, bello y amplio. .
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