EXTRAORDINARIA ORIGINALIDAD
Los pasteles de Belém son, de hecho, una
verdadera preciosidad culinaria. Estos deliciosos dulces son considerados
los más auténticos y sabrosos pasteles de crema de
Portugal. Con una tradición centenaria, la "fábrica"
atrae a cientos de visitantes. Y no es de extrañar, ya que
la receta secreta de estos dulces de Belém es una delicia
inolvidable.
La gastronomía de Lisboa es, en todos los
sentidos, original y bien sabrosa. El "bife" (filete)
es uno de los platos más codiciados, siendo el bife al café
el más típico de Lisboa. En cualquier restaurante
encontrará, por lo menos, un plato de bacalao, habiendo incluso
lugares exclusivamente especializados en recetas de este pescado
tan apreciado. Pasear por las calles en otoño o en invierno
también supone conocer las famosas castañas asadas.
Vendidas en la calle, se han convertido en un elemento integrante
de lo cotidiano de la ciudad. Sabrosas y crujientes, las castañas
son imprescindibles para un paseo por las calles de Lisboa.
Paseando también descubrirá uno de
los elementos más originales de la ciudad: la calzada portuguesa.
No basta mirar de frente o alrededor. Para apreciar Lisboa en su
totalidad también hay que mirar al suelo, ya que algunos
de los paseos constituyen auténticas obras de arte. Esta
forma tradicional de tratamiento del espacio urbano tiene un valor
estético genuino, constituyendo una evidente manifestación
de la cultura portuguesa.
Cuando se habla de manifestaciones culturales es
indispensable hablar del fado. En Lisboa abundan las casas de fado,
principalmente en los barrios populares como Alfama o el Bairro
Alto. Desde las más formales, en las que sentirá un
escalofrío debido a la fuerza emocional de esta forma de
música tan peculiar, hasta las más informales, en
las que todos cantan espontánea y desgarradamente. La emoción
única intensificada por la voz y por la música, conjugando
alegría y tristeza, que siempre refleja la vida con toda
su fuerza y pasión.
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